Hello, amiga ✨

Voy a confesarte algo: durante mucho tiempo pensé que el autocuidado tenía que ser algo grande (así como lo solemos ver en redes socialeees). Que debe ser tipo un spa day, un viaje, un domingo entero para mí sola. Y como casi nunca tenía tiempo para eso, sentía que estaba fallando en "cuidarme".

 

Hasta que un día, en medio de una semana particularmente caótica (me habían despedido de mi trabajo donde duré 3 años), prendí una vela solo porque sí. Sin ritual, sin intención, solo porque el escritorio se sentía muy gris y quería algo bonito cerca. Y pasó algo que no esperaba: por tres minutos, mi cerebro se calló.

 

El autocuidado no siempre necesita tiempo, necesita una señal

 

Aquí está lo que aprendí (y lo que la ciencia del comportamiento también dice, por si necesitas la validación de los datos): nuestro cerebro ama los rituales pequeños porque funcionan como una señal. Le dicen "ok, este momento es diferente al anterior". No necesitas una hora libre. Necesitas un gesto que marque el cambio.

 

Prender una vela es de los gestos más simples que existen:

 

  • Toma cinco segundos. No hay excusa de "no tengo tiempo".
  • Involucra un sentido que casi nunca cuidamos: el olfato está directamente conectado con la memoria y las emociones, mucho más que la vista.
  • No pide nada de ti. No tienes que meditar, no tienes que journalear, no tienes que hacer nada "bien". Solo enciende y sigue con tu día.

Mi ritual real (no el de Pinterest)

No tengo un ritual matutino de una hora con té de jengibre (la verdad ni me gusta jajaj)  y afirmaciones frente al espejo. Mi ritual real es: prendo mi vela, subo el volumen de lo que sea que esté escuchando, y le doy diez minutos a lo que sea que tenga que hacer sin revisar el teléfono (a veces es cuando me estoy maquillando o peinando). Ya.

Ese es todo el secreto. No es sofisticado. Es consistente.

Cuál vela para cuál momento

Si vas a empezar con esto, aquí va lo que yo uso según el día:

  • Días pesados emocionalmente: algo de Dios, digamos que necesito algo que se sienta como una pausa espiritual, no como trabajo.
  • Cuando quiero ponerme a trabajar en mis sueños,   una de Mi era emprendedora, para no perder la vibra de ser la jefa.

Un pequeño recordatorio amiga.

No necesitas cambiar tu vida entera para sentirte mejor hoy. A veces solo necesitas un gesto de tres minutos que te recuerde que sí importas, incluso en medio del caos.

Prende una vela. Empieza ahí.

 

Keep glowing! 🕯️